Marco teórico
Antecedentes
Los arbovirus se caracterizan por ser transmitidos de los
animales al hombre, a través de vectores artrópodos hematófagos (en nuestro
medio abundan mosquitos del género Aedes, principalmente A. aegypti y en menor
proporción A. albopictus). Tienen amplia distribución mundial, especialmente en
regiones tropicales y subtropicales del mundo, donde se les considera
endémicas. Se distinguen entre 300 y 400 especies, de las cuales un tercio
afecta al hombre y 40 de ellas causan cuadros clínicos definidos y generan
enfermedades emergentes. Los arbovirus pueden generar tres grandes síndromes
clínicos bien establecidos, aunque no son privativos sobre unos u otros virus,
y uno solo de estos puede generar, incluso, los tres cuadros en mayor o menor
medida. Estos son:
1.
El síndrome febril acompañado de mialgias,
artralgias y exantema. Ejemplos clásicos son el dengue no grave, la chikunguña,
el virus del Oeste del Nilo (o virus del Nilo Occidental), el virus del río de
Ross, el zika, entre otros.
2.
La fiebre hemorrágica con lesión orgánica
múltiple (renal, hepática, miocárdica, etcétera). Pueden pre-sentarlo el dengue
grave, la fiebre amarilla, el virus de Omsk y el de Crimea y raramente la
chikunguña.
3.
La fiebre con encefalitis. Los ejemplos clásicos
serían el virus del Oeste del Nilo, la encefalitis japonesa, la encefalitis
equina venezolana, el virus de San Luis, etcétera.
Actualmente se está viendo la aparición de arbovirosis que
se consideraban típicas de Asia y África, tanto en Europa como en América,
probablemente favorecidas por la migración humana; sin embargo, también el
cambio cli-mático ha sido un detonador, ya que al haber cambio en los climas
que inicialmente eran fríos o no tropicales, con el calentamiento global, las
oleadas de calor y el aumento de la temperatura de los polos, se ha propiciado
el reporte de casos de virosis exclusivamente tropicales y subtropicales, como
el dengue, en ciudades y países peripolares. Tal es el caso de Uruguay o
Argentina, que han presentado casos de dicha virosis a últimas fechas, algo que
se consideraba raro e insólito, y pese a tener amplia información de las
oleadas en América durante finales de los setenta y princinpios de los ochenta,
aún no se ha podido abatir.
Latinoamérica ha sido sorprendida por el advenimiento de una
nueva virosis que se consideraba propia de África y Asia: el virus chikunguña,
que se caracteriza por un síndrome febril similar al dengue, pero con mayor
predilección por la afectación poliarticular, la cual de no recibir un
tratamiento pronto, puede conllevar una artritis reactiva severa y tornarse
crónica, con gran limitación funcional del paciente; sin embargo, a diferencia
del dengue, no hay mayor implicación hematológica u orgánica.
En 2014 hizo su aparición otro virus, el zika, que al igual
que la chikunguña se consideraba endémico de las regiones de Oceanía, África y
Asia. De este virus se reportó un caso en Chile y uno en Brasil en 2015. El
zika es una virosis similar al dengue, pero esta de mayor afectación
conjuntival y dérmica, y pese a haberse regis trado casos de afectación
neurológica severa (casos de Guillain Barré) durante un brote en Micronesia, no
se han reportado muertes por dicha causa, por lo que esta virosis tiene un
curso benigno y con afectación leve, autolimitada.(ver cuadro I) Al parecer
tomará la misma ruta de diseminación del virus chikunguña, favorecido por la
abundancia de artrópodos hematófagos locales. Sin embargo, hasta febrero del
2016 y tras la oleada en Sudamérica, se han reportado tres defunciones en
Colombia y una en Brasil confirmadas por zika.
En esta revisión nos enfocaremos en aquellos arbovirus
transmitidos por mosquitos y que afectan predominantemente el territorio
latinoamericano. Los principales
vectores de dengue y chikungunya son los culícidos pertenecientes al género
Aedes como Ae.aegypti y Ae.albopictus; sin embargo, el virus del dengue también
se ha encontrado en otras especies como Ae.poliniensis, Ae.medio-vitattus y
Ae.nivalis. En cambio, el Ae.vigilaxestá confirmado como un transmisor efectivo
del virus de chikungunya
Se cree que el Ae.aegypti arribó de África a América con la
llegada de los primeros europeos al continente americano. Los primeros brotes
de la enfermedad por dengue en la región de las Américas datan de 1635. El
Ae.albopictustambién es un eficiente vector de arbovirus en Asia suroriental y
apareció en el continente americano por primera vez en Estados Unidos en 1985.
También se ha identificado en varios países latinoamericanos incluyendo México
y aunque su presencia no se ha relacionado con el aumento de la transmisión de
arbovirus, cabe mencionar que el Ae.albopictus puede actuar como vector en
áreas urbanas y rurales, y no es antropofílico obligatorio, como Ae.aegypti,
por lo que en ocasiones este último es desplazado de su hábitat.
Las hembras de Ae.aegypti se consideran las más eficientes
de los mosquitos vectores por sus marcados hábitos domésticos, que satisfacen
todas sus necesidades vitales en la vivienda hu-mana. La hembra requiere sangre
humana para mantener su reproducción; pone sus huevos en depósitos de agua
limpia o semi-limpia, lo cual es un dato importante para su control, ya que los
criaderos viables para el mosquito son todos esos objetos que sirven como
recipientes donde se colecta el agua de lluvia.
Por otra parte el paludismo es causado por el protozoo del
género Plasmodium. Se han identificado alrededor de 150 especies; los primates
son infectados por al menos 30 especies de parásitos de la malaria; son de
relevancia aquellas que se han adaptado al hospedero humano y son transmitidas
principalmente por un vector anofelino: Plasmodium falciparum, Plasmodium
vivax, Plasmodium malariae y Plasmodium ovale. Plasmodium knowlesi, parásito de
ciertos macacos en el sudeste de Asia y otros primates en Sudamérica, también
se ha identificado como causa de enfermedad en el humano (Cox-Singh J. 2012;
Sermwittayawong et al., 2012; Faust & Dobson. 2015; Manin et al., 2016).
México reportó logros mediante un programa de “tratamiento
focalizado”, que consiste en un tratamiento más eficaz y rociamiento de acción
residual racional en determinadas zonas, lo que ha logrado interrumpir la
transmisión en gran parte del país.
Los 4 focos de transmisión persistentes de importancia se
ubican en la vertiente del Pacífico: en Chiapas (frontera con Guatemala) y en
el sur de Oaxaca, en el noroeste del país, en el límite fronterizo de Durango y
Nayarit, y otro mayor, en los estados de Chihuahua, Sinaloa, Sonora y Durango.
Los vectores prevalentes en nuestro país son Anopheles pseudopunctipennis, An.
albimanus, An. darlingi, An. punctimacula, An. punctimacula.
Los casos que se reportan en el país son debidos, casi
exclusivamente, a P. vivax. El hallazgo de casos falciparum es raros.
La transmisión del paludismo se ubica en diez entidades
federativas, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo y Tabasco en el sursureste y
Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora en el noroeste.
Solamente el estado de Tlaxcala ha recibido la certificación como estado libre
de transmisión y cada una de las 21 entidades restantes deberá cumplir con el
proceso de certificación.
El paludismo se transmite exclusivamente por la picadura de
mosquitos (vectores) del género Anopheles. La intensidad de la transmisión
depende de factores relacionados con el vector (mosquito), el parásito, el
huésped humano y el medio ambiente. En México tienen importancia principalmente las especies de
mosquitos: An. pseudopunctipennis, An. albimanus, An. vestitipennis, An.
darlingi y An. punctimacula.
Todas las especies pican por la noche. Estos mosquitos se
crían en agua dulce de poca profundidad (ríos, lagunas charcos, y diversa
vegetación litoral, en estanques pantanosos y bordes de los cursos de agua en
movimiento). La transmisión también depende de condiciones climáticas que
pueden modificar el número y la supervivencia de los mosquitos, como altitud
sobre el nivel del mar, la temperatura y la humedad. En muchos lugares la
transmisión es estacional, alcanzando su máxima intensidad durante la estación
de secas.
Se pueden producir brotes de paludismo cuando el clima y
otras condiciones favorecen súbitamente la transmisión en zonas donde la
población como lo son los refugiados o los trabajadores migrantes.
Si bien es cierto, México ha hechos esfuerzos por eliminar
el paludismo, las situaciones migratorias actuales generan alarmas ya que se
desconoce el estado de las personas que están ingresando al país, por lo que
pueden ser portadoras potenciales de paludismo.
De acuerdo con el ciclo de desarrollo del parásito una
persona portadora puede infectar a los vectores que piquen al portador, y así
dispersar la enfermedad, ya que un mosquito un vez infectado lo es toda su
vida.
Existen una serie de medidas de control tanto físico, como
químico y/o biológicas aplicadas de manera que efectiva y dirigidas a las
poblaciones de los mosquitos:
Control físico: Se basa en la Eliminación y Modificación de
Hábitats y criaderos de anofelinos (EMHCA’S) mediante la participación
comunitaria para la remoción de algas verdes filamentosas presentes en los
criaderos y el corte de vegetación peri domiciliaria, que es el sitio de reposo
de vectores adultos. Además se recomienda promover la instalación de barreras
físicas (mallas mosquiteras en puertas y ventanas, uso de pabellones,
encalamiento de vivienda, etc.) para impedir el acceso de mosquitos a las
viviendas (vivienda segura).
Control químico: Sólo
se recomienda en caso de brotes o posterior a desastres naturales. Se aplican
larvicidas y/o adulticidas químicos o biológicos.
Marco
Teórico
Vigilancia
Entomológica
La entomología se dedica al estudio de todo lo relacionado
con el universo de los insectos: desde su morfología, biología, fisiología y
bioquímica, así como las normas para su clasificación. También se ocupa del
estudio de aquellos factores que determinan cambios en sus poblaciones desde el
punto de vista zoológico. Por lo anterior, el propósito de la vigilancia
entomológica del dengue es establecer la capacidad de análisis, toma de
decisiones, gestión, seguimiento y evaluación de los programas operativos de
control de vectores, utilizando para ello diferentes herramientas de
información que se generan con base en evidencia operativa, de diagnóstico y/o
investigación. Para ello, se aborda un conjunto de acciones que proveen
información necesaria para la implementación de acciones destinadas al control
o eliminación de infestaciones por vectores en forma temporal o permanente:
·
Identificación áreas de transmisión pasiva y
activa.
·
Identificación taxonómica de las especies y
distribución de los vectores en las áreas de transmisión.
·
Determinación del grado de infestación.
·
Identificación de factores de riesgo asociados a
las áreas de transmisión de la enfermedad.
·
Monitoreo del grado de infección de los
vectores.
·
Eliminación o control del grado de infestación
vectorial.
·
Verificación del papel de los vectores
involucrados en los brotes.
·
Evaluación de las medidas de control de los
vectores costo-efectividad.
·
Evaluación de la residualidad de las acciones de
control químicas domiciliarias.
·
Monitoreo de la susceptibilidad de los vectores
a los insecticidas empleados en el control, en los sitios donde hay transmisión
temporal o permanente
Una de las necesidades actuales de cualquier programa de
dengue en el mundo y también en México, es el desarrollo de la vigilancia
anticipatoria (proactiva) para aumentar la capacidad de predecir la transmisión
y proporcionar una guía a la implementación oportuna de las medidas de control.
El Laboratorio de Entomología y el Laboratorio de Arbovirus
y Virus Hemorrágicos del Instituto de
Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos
(InDRE), participan activamente en la vigilancia entomovirológica a través de
la Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública (RNLSP) y del Programa de
Enfermedades Transmitidas por Vectores del Centro Nacional de Programas
Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE). La vigilancia
entomovirológica, está dirigida a la búsqueda intencionada de arbovirus
circulantes en los mosquitos vectores, con el fin de ampliar la capacidad de
detección en la transmisión de las ETV prevalentes en México. Esta vigilancia
incluye desde la colecta del mosquito vector, directamente en el interior del
domicilio, hasta el análisis molecular por laboratorio, para la detección de
arbovirus. De esta forma se genera información útil para apoyar, tanto la
vigilancia entomológica, como la vigilancia epidemiológica.
La colecta de los mosquitos vectores se inicia en las
localidades seleccionadas debido a su prioridad entomológica o a la presencia o
ausencia de casos en humanos, con diferentes equipos de colecta. Posteriormente
a la captura de los ejemplares, estos pueden mantenerse vivos o en cadena fría
hasta su separación en el laboratorio, para la formación de grupos o “pools”,
por no más de 24 horas. En caso de que le recepción sea posterior a 24 horas
después de la captura, los ejemplares son mantenidos y enviados en congelación.
Respetando la red fría, los ejemplares se separan por especie y sexo; y se
forman grupos de 1 a 25 ejemplares por especie (separando los sexos en
diferentes grupos)
Las enfermedades infecciosas se propagan con mayor rapidez
en zonas urbanas altamente pobladas. El riesgo de otras ETV que se propaguen en
nuestro país es inminente, dada la amplia distribución de los vectores y su
capacidad vectorial, exponiendo a la población a nuevos arbovirus a los que no
se tiene inmunidad, aunado a la dispersión de otros mosquitos vectores que
podrían invadir nuestro país.
Al observar en México la plasticidad de Ae.aegyptia la
adaptación y colonización de los
diferentes ambientes, así como
la diversidad de tipología de
criaderos en los que se ha encontrado, la vigilancia entomológica de
Ae.aegypti y Ae.albopictusse recomienda mantenerse de forma
permanente, dos ejemplos de
adaptaciónson:1.-En 2007 la
Ciudad de León,Guanajuato con una
elevación de 1,815msnm(7.3a 29.7 °C), registra
los primeros casos en la
historia del país, reportando 67 casos
de Dengue. 2.-El caso
de las temperaturas extremas, Ciudad Juárez
Chihuahua, registra Ae. aegypti
aun con presencia de nevadas (-18.0°C)
y caso contrario en Ciudad
Obregón, Sonora y Mexicali,
BC en donde las temperaturas
alcanzan los 50.0°C
La vigilancia entomológica
con ovitrampas es
necesaria para determinar
la distribución, abundancia
del vector y
medirla fluctuación estacional de
la población. Se
puede usar como herramienta para
la evaluación de las intervenciones de
control integral del vector,
así como proveer de material biológico
para el desarrollo de
pruebas biológicas (bioensayos)
en las entidades federativas
certificadas. Con ésta
referencia será necesario programar las áreas con base en el análisis
de: antecedentes históricos epidemiológicos, Clusters, índices de
riesgo, transmisión activa, índices entomológicos y/o sitios de
concentración poblacional, de acuerdo con
las directrices para las acciones de control integral del
vector
Paludismo
Secretaría de Salud Subsecretaría de Prevención y Promoción
de la Salud Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades
Dirección General Adjunta de Programas Preventivos Dirección del Programa de
Enfermedades Transmitidas por Vectores El PAPEL DE LA ENTOMOLOGIA. Las acciones
más efectivas para el control del paludismo involucran medidas dirigidas contra
los vectores que tienden a la reducción de sus densidades poblacionales, de su
longevidad o del contacto hombre-vector mediante barreras físicas o químicas.
Sin embargo, el desarrollo y la adecuada selección de los métodos a utilizar en
una situación determinada, dependerán del conocimiento preciso de la
epidemiología local de la enfermedad, de la biología y los hábitos del vector.
Por consiguiente, los estudios y las observaciones entomológicas deben ser un componente
importante e integral de los programas de control. Los objetivos de estos
estudios y observaciones son:
·
La planeación de operaciones de control
iniciales y de mantenimiento.
·
La evaluación de las operaciones de control para
la realización de ajustes incluyendo la vigilancia de las poblaciones del
vector en tiempo y espacio.
·
La investigación epidemiológica en áreas
problemáticas.
·
La realización de investigación de campo
aplicada.
·
La
Información biológica y
de bionomía básica necesaria
para la planificación
de las operaciones de
control de vectores
de paludismo incluyelo siguiente:
·
Las
especies de vectores
presentes y su distribución (mapeo de especies).
·
Los sitios de reproducción y las
condiciones geográficas, meteorológicas
e hidrológicas que influyen sobre ello croquis
y/o mapas hidrológicos por localidad).
·
Las densidades relativas y sus variaciones
estaciónales (Índices entomológicos).
·
Los
hábitos de alimentación,
vuelo y de reposo. La susceptibilidad a los agentes
de control químico o biológico a utilizarse.
La vigilancia entomológica debe mantenerse constantemente sobre
las áreas de distribución
del vector, sobre
sus hábitos y la susceptibilidad a los agentes de control. La distribución
y los hábitos de los vectores deben controlarse
ya que ambos
pueden mortificarse como consecuencia de cambios ecológicos causados
por deforestación, proyectos de
construcción, prácticas agrícolas,
alteraciones en el
número de animales domésticos o
por eventos similares. La efectividad de
las medidas de control no es
estática debido a
los cambios ecológicos mencionados, así como también al
desarrollo de resistencia
del vector a los
insecticidas y del parásito
a las drogas.
En todo caso se
deben diseñar y
evaluar nuevas alternativas posibles
antes de que las medidas de control existentes
comiencen a fallar.


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